Lectura y reflexiones del día (30/12/2020)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,22-35):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, corno dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

 

 


 

Reflexión del día

 

 

Hoy 30 de diciembre nos asomamos con ilusión a la ventana del vagón de nuestra vida para ver cómo hemos dejado atrás diversas estaciones y un sinfín de días cargados de muchas emociones. Recién llegados a la última estación del año y con apenas un margen de 24 horas para hacer el cambio de agujas y con él un cambio de vía, se nos presenta el año 2021.

 

 

 

         Es en este punto en el que debemos mirar al futuro con ilusión y esperanza. En el cielo ya se vislumbra la luz que nos indica el camino; El Salvador ha nacido, como ya lo hizo hace más de dos mil años, como lo hace cada día en el corazón de quien quiera aceptarlo.

 

 

 

Ha sido un año duro este 2020 y a pesar de tener una vacuna en marcha, el nuevo año entrante no parece que vaya a ser un lecho de rosas. ¿Pero qué es una vida sin retos para un cristiano?

 

 

 

Hoy 30 de diciembre se recuerda la “Traslación de Santiago Apóstol” y cómo sus discípulos consiguieron trasladar su cuerpo (robo incluido) desde el desierto de Judá hasta Iria (Galicia). Sortearon multitud de contratiempos incluso en tierras gallegas (imperio romano) hasta poder dar sepultura al Santo. Con la invasión musulmana de la península el sepulcro quedó oculto hasta el año 829 D.C. aproximadamente.

 

 

 

Sirva este ejemplo y tantos otros de Santos y mártires cristianos para entender que el camino hacia Dios está lleno de contratiempos pero también de recompensas.

 

 

 

Preparemos el camino, ¡el Salvador ha nacido! Debemos estar preparados para recibirle con alegría, ilusión y mucha fe.