Lectura y reflexiones del día (29/1/2021)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,26-34):

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.


Al Sr. Martín, de Castañares

El pasado domingo, tras la misa en la parroquia de San Quirico y Santa Julita de Castañares, como solemos hacer los sacerdotes desde que empezó el COVID-19 , me dirigí a la casa del Sr Martín e Isabel para llevarles la Sagrada Comunión.

Ahí estabais en el salón, tranquilos, esperándome y esperándole, perfectamente preparados para recibir al Señor tras haber escuchado tres o cuatro misas por la tele.

Este es un momento bonito, íntimo y profundo, en donde uno acoge a Dios en su vida con sencillez y naturalidad.

Receta de bombones para San valentín 2018 fáciles y originalesTenías preparados unos bombones, que enseguida me ofrecisteis. Yo os dije que no, pero al final, tras insistir varias veces, me tuve que llevar unos cuantos, de los cuales casi todos ya han caído.

A los pocos días recibo el mensaje de que el Sr Martín ha fallecido y miro esos pocos bombones que me quedan como si fueran una reliquia, como si fueran la herencia que me ha dejado. Pero la verdad, es que, del Sr Martín, me llevo mucho más que unos bombones.  

Me llevo su cariño. Fue la primera persona que conocí en Castañares, cuando Gabi me acercó a conocer el barrio. Martín siempre nos ha querido mucho a los curas que hemos servido a la parroquia, siempre nos ha tratado con cariño y respeto, y también desde ese cariño nos ha dicho lo que pensaba, aunque no fuera acorde a nuestra opinión. Siempre nos ha abierto su casa, vuestra casa; y ha cuidado de nosotros: de tenerlo todo preparado para la misa, de ayudarnos en el altar, de proclamar las lecturas en la eucaristía. A mí me llamó varias veces durante el confinamiento para ver qué tal estaba. Y sé que a otros sacerdotes también.

También me llevo su sabiduría. Una sabiduría forjada a través de la lectura. Era un gran lector, un apasionado de la lectura, que bajaba en el autobús casi todos los días a la biblioteca, y cómo no, la Hoja Diocesana “Sembrar”. Cómo agradecía que se la acercáramos a casa. También su sabiduría venía de la experiencia, de la vida. Una vida no fácil, pero que con esfuerzo, sacrificio, sobriedad y con Isabel de su mano, habéis sacado adelante.

Me quedo con su compromiso político. Pero no de partidos, sino de luchar codo con codo para conseguir que Castañares tuviera más servicios y mejoras. Entre ellas, la reforma de la Iglesia, que fue uno de los muchos que colaboraron para remozar el templo.

Y me quedo con su fe sencilla. Cuando Jesús, en el evangelio de Mateo (11, 25-30), da gracias a Dios Padre, porque no se ha dado a conocer a los sabios y entendidos, sino que se ha revelado en la gente sencilla, ahí veo al Sr. Martín. Con una fe que reconoce en Dios a un Padre, y un Padre bueno, que nos ha creado para vivir, pero no sólo un ratito, sino toda una eternidad. Y para eso, Jesús murió y resucitó, para que nuestra vida tenga mayor dimensión que la terrena.

Por eso, me atrevo a pedirle que cuide de él, que le haga participar de ese banquete del Reino, con manjares suculentos (como lo describía el profeta Isaías y que anticipamos en cada Eucaristía), cerquita, como no, de San Quirico y Santa Julita y de sus seres queridos; y que le deje de vez en cuando echar alguna partidilla a las cartas. Que sabemos que le gusta.

Sé que los hijos y los nietos de Martín, los amigos y compañeros os lleváis muchas más cosas de Sr. Martín, porque habéis tenido la suerte de vivir y estar más cerca de él.  Aprovechadlo, por favor ¡es oro molido!, (sus consejos, sus enseñanzas, sus valores, sus opciones, su estilo y filosofía de vida) y aplicadlo en vuestras vidas.

Así, hasta que nos volvamos a encontrar nuevamente en Dios, y ya para siempre.

De todo esto me quedo del Sr Martín, y de todo le estoy agradecido, además de los bombones.