Viaje a las Merindades (10 sept ’22)

Ya de mañana iniciamos nuestro viaje rumbo a las Merindades. Se nota la alegría y las ganas de vivir este día como familia parroquial.

Nosotros cuatro nos unimos para compartir este día que se nos regala y pronto nos sentimos familia.

En el centro de interpretación de Ojo Guareña nos anticipan la riqueza de esta zona y poco a poco nos vamos sumergiendo en esta comarca, en estas tierras cercanas que son también nuestras.

Los ojos se van abriendo cada vez más para captar todo lo que la naturaleza nos regala.

Ya en Ojo Guareña, la vista de la ermita de San Tirso bien incrustada en la cueva es impresionante. Como no hacer esas fotos en las que queremos guardar ese momento imposible de olvidar. Las risas, ese compartir con los amigos, el pequeño paseo, nos ayudan en la espera para entrar en la cueva.

Unos cascos de espeleólogos que nos reparten a cada uno, anticipan ese momento mágico que vamos a vivir. El guía nos va contando su historia y nos enseña algunos de los misterios de  la cueva. Culminamos nuestra visita con la llegada a la ermita de San Tirso. Unas bellas pinturas en las paredes y en el techo,  perfectamente conservadas, nos van explicando toda la historia de este santo y las leyendas de la zona.

Ya estamos dispuestos a degustar esa estupenda comida que nos espera en Ciguenza.

Ya por la tarde una visita al Monasterio de Rio Seco. Un impresionante monasterio con gran parte en ruinas, pero con tanta historia y con tanto entusiasmo como la guía nos comparte. Subimos a la torre y tenemos la oportunidad de ver un paisaje que siempre sorprende por su belleza. Un cielo azul que lo llena todo y las caras de felicidad de todo este numeroso grupo.

Llegamos al Almiñe donde visitamos su iglesia perfectamente conservada y nos deleitamos con este templo.

Y como no esa oración preparada con tanto mimo , para dar las gracias por este maravilloso día que se nos regala y para poner en manos de María de la Hoz, la patrona, nuestras comunidades parroquiales y este curso que vamos a comenzar.

Terminamos el día visitando esa calzada romana y la fuente manantial.

Ya de vuelta con una gran luna iluminando la carretera, con la ilusión que pusimos en este viaje y el corazón lleno de tanta vida compartida, de tanta belleza regalada y de ese GRACIAS a las personas que han preparado este viaje con su esfuerzo y sobre todo con la ilusión para poder vivir este día inolvidable.