Lectura y reflexiones del día (11/10/2021)

Lectura del santo evangelio según San Lucas (11,29-32):

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»


Festividad de Nuestra Señora de Begoña

La imagen de la Virgen de Begoña se hallaba desde el comienzo del siglo XIV en la pequeña iglesia rural que era la de Begoña.

Pudo ser el señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, o algunos de sus predecesores, quienes donaran la imagen a Begoña. La Basílica de Nuestra señora de Begoña es el santuario de la Madre de Dios de Begoña, Patrona del señorío de Vizcaya, situada en la capital del mismo, Bilbao, España. Bego-oña significa: Quieto el pie (“Dejadme aquí” o “A tus pies”

Desde el S. XVI son numerosos los barcos de matrícula bilbaína que han ostentado el nombre de “Virgen de Begoña” o “Begoña” simplemente. Había una costumbre de las gentes de mar al llegar al recodo de la Ría de Bilbao, que pasa al lado del barrio que precisamente lleva el nombre de “La Salve”. Era que al ver las torres de la basílica de Begoña comenzaran a rezar una “Salve” a la Virgen en agradecimiento por haberles protegido en sus viajes marineros.

De todas las manifestaciones extraordinarias de esta advocación ha de destacarse la rogativa del 8 de septiembre de 1855, cuando el cólera morbo asolaba Bilbao.
De acuerdo los cabildos y ayuntamientos de Begoña y Bilbao, bajaron a la Virgen en solemne rogativa. En los días siguientes no hubo un solo caso nuevo y la epidemia desapareció rápidamente.


Lectura y reflexiones del día (10/10/2021)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-30):

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.»



Lectura y reflexiones del día (9/10/2021)

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (11,27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!»
Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».